El sonido y la furia: Nick Cave en el Teatro de Verano

El australiano dio un show memorable, que terminó bajo lluvia para mayor componente épico

 

Fotos: Alan Kugelmass

Por Julio Pérez

Nick Cave y los suyos trajeron la tormenta al Teatro de Verano. En un año de grandes visitas, la del australiano ya se perfila como una de las más destacadas y, por qué no, de los últimos tiempos. Un show memorable que lo tuvo todo y que no dejó ni a uno de los presentes indeferente.

Los Buenos Muchachos hicieron un set breve en formato reducido, que debe de haber sido de los más importantes de sus vidas por lo que significa Cave para la banda, y que funcionó como aperitivo. Faltando diez para las diez y con un calor que se tornaba bastante bochornoso y anunciaba tormenta inminente, salieron los Bad Seeds (ese grupo eterno y cambiante que acompaña siempre al crooner) y luego, él: con 61 pirulos, Nick Cave salió a escena para la locura de quienes pensábamos que era una fantasía febril que este tipo de recitales tuvieran lugar en la ciudad de Montevideo.

El asunto fue, en el más amplio sentido de la palabra, climático. Empezó suave y gentil con dos temas (“Jesus Alone” y “Magneto”) del disco que vinieron a presentar, el bello, intenso y doloroso Skeleton Tree, para luego recordar con “Higgs Boson Blues” que antes habían editado allá por el 2012 otro gran álbum como Push The Sky Away. Pero la cosa empezó a levantar vuelo con uno de sus clásicos inoxidables de Let Love In, “Dou You Love Me”, que fue sucedido por uno de los puntos más altos de sus recitales, “From Her to Eternity”. Ahí sí la cosa se desmadró. La banda hizo gala de su contundencia, osciló entre las melodías oscuras y seductoras de Cave y el ruidismo aboluto, puro clima que bajaba a tierra lo que se veía en el cielo. La tormenta que sirvió de marco perfecto para un recital totalmente despegado del resto, con un frontman que atraviesa un momento de dominio escénico apabullante.

En el medio se alternaron entre moviemientos convulsivos, motherfucks, micrófonos por el aire y mucho contacto con el público, clásicos de todas sus épocas como “Red Right Hand”, “The Ship Song”, “Tupelo” e “Into My Arms” (momento al piano derritecorazones si los hay). O gemas un poco más ocultas de su discografía como “Loverman”, “Shoot Me Down” y “City of Refuge”.

Si bien el magnetismo que irradiaban Cave y los suyos tuvo buena parte del recital a la gente totalmente absorta, en un momento el tiempo fue un motivo de preocupación. Justo después de finalizada “The Weeping Song” (otro highlight de la noche), ya con un puñado de espectadores en el escenario bailando “Stagger Lee”, la lluvia se desató intensa.

El momento apoteósico fue “Push the Sky Away”, que se coreó en masa antes de que el cantante-pantera eternamente trajeado volviese, saliera de la protección del techo del escenario y se mojara como todos los allí presentes para ejecutar dos temas más: el mencionado “City of Refuge” y el final con “Rings of Saturn” en modo sing along.

A pesar de la mojadura nadie debe haber quedado ofuscado. Le dio otro ingerdiente a un show perfecto que vaya a saber si se volverá a ver por estos lares. Larga vida a Nick Cave.

One comment

  • Nancy  

    Absolutamente de acuerdo con tus palabras. Nick Cave marcó esa noche un antes y un despues. Magico mistico satanico y dvino , nos sumergio en una hipnosis masiva. Un show transportador. Nick hace luz de las sombras. Abre puertas que nadie mas puede abrir y extrae del interior la mas exquisita belleza que se anida en el dolor en la rabia y la melancolia. Adictivo a mas no poder. Nick Cave humano talentoso , portador de un sex apeal envidiablemente irrefutable. Lo mejor que vi en mi pais. Lo mejor.

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