Todos lo saben: Algunos hombres que sabían demasiado

La última película del aclamado director Ashgar Farhadi es su primera fuera de Irán, una cruza de thriller y drama familiar en España


Crédito: Universal España

Por Nicolás Isasi (isasinick@gmail.com)

Presentada en el Festival Internacional de Cine de Cannes en Francia con una gran ovación, Todos lo saben, la nueva película del iraní Asghar Farhadi (dos veces ganador del óscar al Mejor filme hablado en idioma extranjero, por La separación y El viajante) es una de las grandes apuestas cinematográficas del año, con las actuaciones estelares de Ricardo Darín, Penélope Cruz y Javier Bardem.

Avalado por la industria cinematográfica estadounidense y los festivales de cine europeos, Farhadi se transporta de lleno a la cultura española con pequeñas pero efectivas imágenes de los escenarios principales de esta película: entre plantaciones, un campanario, la plaza central, los negocios, las casas de pueblo y las miradas de cada vecino al pasar como si se tratara de una gran familia. Todos lo saben narra la historia de Laura (Cruz), casada con Alejandro (Darín), que viaja sola junto con sus dos hijos desde Argentina hasta España, para la celebración del casamiento de su hermana. La llegada tiene todos los condimentos propios de unas vacaciones armoniosas. Una mujer relajada fuera de la vida cotidiana y dos adolescentes que disfrutan de un lugar diferente.

Cruz da cuenta de su españolidad en cada plano, con gran energía y soltura al comienzo; desesperación, maquillaje corrido y locura en el final. Paco (Bardem) comparte un pasado con el personaje de Cruz que parece al principio generar parte del conflicto, aunque toma diferentes rumbos. Su actitud austera pero patriarcal manifiesta una mirada sincera y creíble, a veces distante. La llegada de Darín es imprevista y ligada a las creencias religiosas: con ella todos, lentamente, comienzan a sacar los trapos al sol según les convenga. Su personaje, perturbado pero valiente, tiene fuerza y solidez de principio a fin.

La fotografía elegante y cuidada de José Luis Alcaine (Volver, La mala educación, La piel que habito), muestra lo mejor que un director iraní puede representar de España. Una de las escenas en la que se puede apreciar esto es durante el festejo del casamiento, donde se corta la luz y comienza el punto de giro de esta historia. Una narración costumbrista y melodramática da paso a la intriga y al misterio. El thriller avanza con pereza. Retomando el título de esta crítica que recuerda a Alfred Hitchcock, el maestro del suspense; quizás el mayor problema de Todos lo saben se encuentre en el comienzo: que Farhadi pretende ser simbólico e icónico, pero hace perder el ritmo del relato.

A pesar de eso, la película propone y expone las grietas de una familia que demuestran revelaciones irreversibles, como una herida que no parece cicatrizar, mediante actuaciones maduras y verosímiles, sin entrar en una mayor reflexión. Ajustes de cuentas, viejos episodios sin resolver, conspiración, complicidad, chantaje, impulsan este experimento de Farhadi.

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