Venom: Extraordinariamente ordinaria

El antihéroe surgido en el universo de Spiderman tiene su propia y muy anticipada película, que se hunde bajo el peso de una trama obvia y personajes faltos de personalidad


Foto: Sony/Marvel

Por Juan José Torres Negreira

Sin la posibilidad de cruzarse con Spiderman por asuntos contractuales entre Marvel y Sony, Venom cuenta la historia en solitario de Eddie Brock. Y una figura fascinante con doble personalidad queda atrapada en una película sin personalidad alguna.

El popular personaje de Marvel, quien comenzó siendo un villano de Spiderman para luego volverse una especie de antihéroe, llega al cine luego de años de desarrollo y un sinfín de idas y venidas. Por las negociaciones dadas entre Marvel Studios y Sony Pictures, la historia de Venom/Eddie Brock debió separarse de la de Spiderman/Peter Parker; cambió así aspectos de su origen y definió para el personaje un camino independiente. Una jugada arriesgada, tomar el antihéroe por sí solo y construir una historia exclusiva. Podría haber funcionado, ya que la dinámica de Brock y Venom trae algo nuevo para el género de superhéroes, pero toda novedad se ve hundida en una película extraordinariamente mediocre.

Ya en la introducción comienza a notarse que algo anda mal. La trama se mueve con torpeza de un punto a otro de la forma más obvia posible; deja por el camino personajes sin ningún tipo de personalidad y diálogos alarmantemente genéricos. La película parece querer desperdiciar a su elenco secundario, los roles de Michelle Williams (cuatro veces nominada al Óscar) y Riz Ahmed (ganador del Emmy por The Night Of) podrían haber sido interpretados por cualquier otro ser vivo en el planeta.

Pero luego está Tom Hardy y su interpretación Eddie Brock y también de Venom, para el que presta su voz y performance por captura de movimiento.

Hardy parece estar en una película distinta del resto del elenco, y ni siquiera puede decirse que esa película sea necesariamente buena, pero sí es mucho más interesante. La dinámica entre Brock y el parásito que lo habita es el punto más alto de Venom. El ida y vuelta entre estas dos personalidades muestra ideas interesantes y hasta da lugar para algunos buenos momentos de comedia, pese a que el diálogo sigue siendo pésimo de principio a fin. Hay que romperse las manos en aplausos para Hardy y su compromiso con estos dos personajes: el resultado es una actuación bizarra, en el sentido más literal de la palabra.

Esto y algunos momentos en las escenas de acción son lo único rescatable. El villano es descartable por decir poco, la relación entre Brock y el personaje de Williams carece de química y el resto de los personajes es tan olvidable que no vale la pena ni mencionarlos.

No hay mucho más para decir de Venom. Es una verdadera lástima que esta interpretación del personaje se haya encontrado atrapada dentro del monstruo oscuro de la mediocridad genérica.

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